Son tus lágrimas, hermano,
compañero michoacano,
las que caen junto con balas
que cortaron vuestras alas.
Son las ráfagas de fuego,
trajeron sangre de riego,
se inunda la voluntad
de encontrar la libertad.
Fue rencor, fue la
impotencia
de tener tanta violencia
en las calles del vecino,
en sentir muerto el destino
de vivir los días en paz,
de encontrar que hay algo
más
que la sangre derramada
por tu tierra negociada
entre narcos y el gobierno
que trajeron este infierno,
te obligó a auto defenderte
para no encontrar la muerte.
Ahora apunta su armamento
el ejército violento,
no te pudo defender
y te quiere detener.
Mas ya estás harto mi
hermano,
no quieres bajar la mano,
quieres que se recupere
ese Estado que se muere.
Ese Estado en que han
fallado,
que ha sido mal gobernado,
prefirieron el dinero
a ver un Estado entero.
Corazón del michoacano
es del pueblo mexicano,
ellos fueron los primeros
en dar mil gritos sinceros.
La guerra que ahora se vive
una nueva historia escribe,
es la guerra michoacana
esperanza mexicana.
Texto: Alejandro Rordríguez Castillo.
Ilustración: Manuel Guerrero.

